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Introducción
La inteligencia artificial está cambiando la manera en que organizamos nuestras sociedades.
En este contexto, surge una pregunta importante:
¿Cómo aseguramos que la tecnología contribuya al bien común?
Una de las personas que ha trabajado esta cuestión con claridad es Audrey Tang, referente de la democracia digital en Taiwán.
Su planteamiento es directo:
“La tecnología debe aumentar la capacidad de las personas para colaborar, no reemplazarlas.”
Audrey Tang es Ministra Digital de Taiwán (2016–2024), programadora y activista cívica, reconocida por su trabajo en participación ciudadana y tecnologías abiertas.
Audrey Tang ha colaborado con OSICO compartiendo su visión sobre IA cívica y autorizando el uso de su material público para este trabajo, algo que agradecemos sinceramente.
Esta idea coincide con la base desde la que trabajamos en OSICO: una visión circular del desarrollo, donde la tecnología, la inteligencia colectiva y la ética se orientan a mejorar la vida de las personas y a cuidar el entorno.
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1. IA Cívica: tecnología integrada en la vida pública
La IA cívica no es un tipo de herramienta, sino una forma de situar la tecnología dentro de la sociedad.
Parte de una idea sencilla: la inteligencia artificial debe apoyar la capacidad de las personas para pensar y decidir juntas.
Desde esta perspectiva, la IA cívica busca:
- – facilitar la participación,
- – reducir tensiones sociales,
- – mejorar la calidad de las decisiones públicas,
- – responder a la desinformación sin censura,
- – y reforzar la confianza entre ciudadanía e instituciones.
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2. Plurality: una arquitectura para la cooperación
El marco conceptual de Tang, Plurality, propone tecnologías que:
- – conectan en lugar de separar,
- – son abiertas y comprensibles,
- – y permiten que muchas personas participen en los procesos públicos.
Plurality no es un modelo rígido. Es una manera de pensar la tecnología como parte de la vida democrática.
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3. Experiencias que muestran caminos posibles
En Taiwán, esta visión se ha concretado en iniciativas como:
- – Taiwan, donde ciudadanía, expertos y gobierno deliberan con apoyo de IA.
- – Join.gov.tw, con millones de aportaciones ciudadanas.
- – Humor over Rumor, una estrategia de respuesta a la desinformación basada en claridad y participación.
Son ejemplos que muestran que la tecnología puede contribuir a mejorar la vida pública cuando se orienta a ello.
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4. Una comprensión compartida
OSICO es una plataforma de inteligencia colectiva aplicada al desarrollo.
Personas de distintas organizaciones trabajan juntas para analizar desafíos sociales y generar propuestas útiles para las políticas públicas, desde el pensamiento circular y la innovación social.
Desde esta base, encontramos una coincidencia natural con la visión de la IA cívica.
No porque una derive de la otra, sino porque ambas parten de una misma comprensión:
Que las personas, las comunidades y el planeta están interrelacionados, y que las decisiones deben reflejar esa interdependencia.
Esa coincidencia es suficiente para orientar nuestro trabajo.
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5. Un horizonte compartido: políticas centradas en las personas
El pensamiento circular nos recuerda que los problemas complejos requieren miradas amplias.
La IA cívica muestra que la tecnología puede apoyar procesos más abiertos y colaborativos.
OSICO trabaja para que la inteligencia colectiva contribuya a políticas públicas que integren estas ideas.
Todo converge en un mismo horizonte:
Políticas centradas en las personas, inclusivas, sostenibles y orientadas al bienestar común.
Doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad CEU. Director de Agencia de Desarrollo, líder en economía circular y pionero en acción climática, colabora con diversas comisiones de Naciones Unidas.
Fundador y director de la Plataforma OSICO, impulsa un espacio innovador de reflexión y cooperación frente a los grandes desafíos contemporáneos.