Liliana Narváez es geóloga colombiana y investigadora asociada sénior en la Universidad de las Naciones Unidas – Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana (UNU-EHS). Es graduada de la Universidad de Caldas y tiene un máster en Geografía de Riesgos Ambientales y Seguridad Humana por la Universidad de Bonn y la UNU. Su investigación se centra en el riesgo, la adaptación y el papel de la salud de los ecosistemas en la reducción del riesgo de desastres.

Es coautora del informe “Riesgos de Desastres Interconectados” de la UNU-EHS desde su primera edición en 2021 y ha participado en su divulgación en medios de comunicación de América Latina y España.

Acerca del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS)

El Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS) se creó en 2003 en Bonn (Alemania). El instituto Ileva a cabo trabajos de investigación centrados en el fomento de la seguridad y el bienestar humanos abordando los riesgos presentes y futuros derivados de los peligros medioambientales y el cambio climático. Sus principales áreas de trabajo son el riesgo y la adaptación, y la transformación. Además de su labor de investigación, UNU-EHS ofrece oportunidades de formación a nivel de máster y acoge varios proyectos internacionales y cursos de desarrollo de capacidades en cuestiones relacionadas a riesgos medioambientales globales y desarrollo sostenible.
Más información sobre UNU-EHS en: https://unu.edu/ehs.

Presentamos a Liliana Narvaez coautora del informe 'Riesgos de Desastres Interconectados 2025: Una nueva página'

El Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de Naciones Unidas (UNU-EHS) ha elaborado el informe “Riesgos de Desastres Interconectados 2025: Una nueva página”, en el que se pasa de diagnosticar los problemas a trazar soluciones.

El estudio sostiene que muchas de las respuestas actuales son meros ajustes superficiales. Para lograr un cambio duradero, es imprescindible cuestionar las estructuras sociales y los patrones de pensamiento que han perpetuado los desafíos que enfrentamos.

«La sociedad se encuentra en un momento crucial», afirma la Profesora Dr. Shen Xiaomeng, directora del UNU-EHS. «Durante años, los científicos nos han advertido del daño que estamos causando a nuestro planeta y de cómo detenerlo. Pero no estamos tomando medidas significativas. Sabemos que el cambio climático está empeorando, pero el consumo de combustibles fósiles sigue batiendo récords. Ya tenemos una crisis de residuos, pero se prevé que los residuos domésticos se dupliquen de aquí a 2050. Una y otra vez vemos el peligro, pero seguimos avanzando hacia él. En muchos casos, nos acercamos al abismo con los ojos bien abiertos, sabemos cómo dar la vuelta, y sin embargo seguimos caminando como si no lo viéramos. ¿Por qué lo hacemos?».

Para responder a esta pregunta, el informe ofrece un análisis holístico de las motivaciones humanas y de cómo puede lograrse un cambio verdadero. También presenta ejemplos reales de transformaciones positivas que pueden servir de modelo e inspiración.

Para profundizar en estos temas, hoy tenemos el privilegio de entrevistar a Liliana Narvaez, una de las autoras del estudio, quien ha accedido amablemente a compartir sus reflexiones. Con este propósito, he formulado una serie de preguntas centradas en las cinco áreas que el informe identifica como prioritarias para impulsar cambios sistémicos profundos.

«La sociedad se encuentra en un momento crucial»

Repensar los residuos
De desechar a reutilizar

José Esteban Gabarda:

¿Qué ejemplos concretos muestra el informe sobre cómo los residuos pueden convertirse en recursos valiosos para las comunidades?

Liliana Narvaez:

El reporte analiza a profundidad el tema de los residuos y sostiene que el modelo de tomar-hacer-desechar no es para nada viable. Normalmente cuando hablamos de residuos la atención se centra en qué hacer con ellos, como los vamos a manejar y como las comunidades deben, por ejemplo, reciclar más. Pero la pregunta de fondo -que no siempre nos hacemos- es, porque estamos generando tantos residuos en primer lugar. Si realmente queremos cambiar, es allí donde nos debemos enfocar. Las soluciones de manejo también son necesarias, y deben aplicarse, pero no deberían ser las únicas ni las más importantes. Para poder solucionar el tema de los residuos tenemos que pensar primero porque generamos tantos y de esa manera podemos empezar a favorecer una economía circular donde se promueva la durabilidad (productos más duraderos – que no se dañen tan rápido), la reparación (productos que podamos reparar cuando les pase algo, y no la idea de es mejor nuevo, porque repararlo es más costoso) y la reutilización (productos que al terminar su vida útil puedan volver a la cadena de producción, es decir se pueden reutilizar para algo más sin ser un riesgo para la salud humana o del planeta). A nivel de las comunidades, fomentar el compostaje por ejemplo es algo que todos podemos hacer con nuestros residuos orgánicos y recibir el beneficio de abono para nuestros jardines.

José Esteban Gabarda:

¿Qué cambios estructurales serían necesarios para que la economía circular deje de ser una excepción y se convierta en norma?

Liliana Narvaez:

De acuerdo con nuestra investigación y la Teoría del Cambio Profundo, para que la economía circular se establezca de manera permanente, necesitamos cambiar los valores y las mentalidades de fondo que han prevalecido en nuestra sociedad por muchos años. Como mencionaba anteriormente, si nos enfocamos en el porque producimos tantos residuos y entendemos que ese es el problema que tenemos que atacar, entonces vamos a poder diseñar conscientemente, contribuyendo a un flujo circular de materiales. Así podremos pedir a nuestros gobernantes que promulguen leyes que soporten la reparación de bienes de consumo, por ejemplo.

José Esteban Gabarda:

¿Qué papel juegan las comunidades locales en la implementación de este cambio transformador?

Liliana Narvaez:

El cambio verdadero para que sea exitoso debe ser asumido por todos los actores de la sociedad. Gobiernos, sector privado, comunidades locales e individuos, todos juegan un papel importante a la hora de transformar el mundo en el que vivimos. Las comunidades locales tienen un poder inmenso ya que normalmente ellas son las primeras y a veces más afectadas durante una crisis. Por ejemplo, cuando hay inundaciones asociadas a la acumulación de residuos en una fuente de agua, las comunidades locales pueden exigir a las autoridades, que más allá del tratamiento de basura, se fomente una cultura de la circularidad a nivel local.

José Esteban Gabarda:

¿Qué lecciones podemos aprender de experiencias como la de Kamikatsu en Japón o las comunidades de Tailandia y México mencionadas en el informe?

Liliana Narvaez:

Kamikatsu, nos sirve de ejemplo mundial para entender que el cambio es posible y ya está pasando. Esto no es una utopía, hay gente que ya está tratando de vivir en comunidades “zero waste”. En este pueblo, desde el 2003, se ha fomentado la eliminación de residuos tanto como sea posible. Allí se recicla cerca del 80% de la basura (cuatro veces más que en todo el país), y se separa en 45 categorías, algunas destinadas al compostaje, otras al reúso (por ejemplo, intercambios de ropa), reciclaje, suprareciclaje o reparación.

Reconciliarnos con la naturaleza
De separación a armonía

José Esteban Gabarda:

¿Cómo puede la integración de saberes ancestrales e indígenas contribuir a una relación más equilibrada con los ecosistemas?

Liliana Narvaez:

Los pueblos indígenas alrededor del mundo se relacionan con la naturaleza de una manera muy distinta a la mayoría de nosotros. Mientras que nosotros hemos crecido creyendo que somos seres superiores y que estamos separados de la naturaleza, para muchos de ellos, no hay tal superioridad, todos somos naturaleza y por ende la separación es inexistente. Por ejemplo, para los aborígenes australianos todo en la naturaleza es una extensión de sí mismos, ya que todo está interconectado y, por lo tanto, es fundamental para su bienestar. Por ello, cuando contemplan el paisaje, «se sienten» parte de él y algunos podría considerar a un canguro como un «hermano» o una «hermana», lo que demuestra un sentido de la familia.

José Esteban Gabarda:

¿Qué riesgos implica seguir tratando a la naturaleza como un recurso separado de nuestras sociedades?

Liliana Narvaez:

Mientras sigamos creyendo que somos superiores y que la naturaleza no tiene nada que ver con nosotros más allá de como la utilizamos para nuestro placer y beneficio, nunca vamos a conseguir vivir en verdadera harmonía. Los recursos que nos provee la naturaleza no son infinitos y en algún momento vamos a enfrentar escasez, por ejemplo, de nuestros recursos hídricos, como ya algunas comunidades alrededor del mundo lo están enfrentando. Adicionalmente, nuestras actividades siguen contribuyendo al incremento de emisiones de gases de efecto invernadero lo cual regresa a nosotros con la agudización de impactos negativos asociados a fenómenos climáticos.

José Esteban Gabarda:

¿Qué desafíos enfrentaron al recopilar las historias reales incluidas en el informe relacionadas con la restauración ecológica?

Liliana Narvaez:

Cuando realizamos la investigación para nuestro reporte, nos dimos cuenta que había muchas historias interconectadas que pueden ser aplicadas en diferentes geografías y así aprender de ello. La restauración ecológica no fue la excepción, así como vimos las historias de Tailandia, las podíamos ver también en México y en Europa. El reporte busca también resaltar que el cambio es posible y ya está sucediendo en muchas partes.

José Esteban Gabarda:

¿Cómo puede este cambio ayudar a prevenir desastres naturales en contextos de creciente vulnerabilidad climática?

Liliana Narvaez:

Como se menciono anteriormente, cuando uno se siente parte de una familia, uno realmente se preocupa y trabaja en conjunto por el bienestar de esa familia. Si todos cambiamos nuestra relación hacia con naturaleza, nos va a importar lo que le esta pasando y vamos a poder hacer algo al respecto. Cuando las personas cuidamos lo que nos importa, podemos hacer una diferencia real en el tema de la crisis climática. Por ejemplo, en una zona costera en lugar de erradicar todo lo verde y favorecer un mundo de concreto, si aprendemos a vivir con la naturaleza y conservamos los manglares y vegetación costera vamos a tener escudos de protección ante los vientos fuertes e inundaciones asociadas a huracanes, de esta manera reduciríamos nuestros niveles de vulnerabilidad.

Reconsiderar la responsabilidad
Del “yo” al “nosotros”

José Esteban Gabarda:

¿Cómo se puede fomentar una cultura de corresponsabilidad entre gobiernos, empresas y ciudadanía frente a los riesgos interconectados?

Liliana Narvaez:

Desde el reconocimiento de la interconectividad, todos estamos conectados y la única manera de hacer frente a los retos actuales es trabajando juntos. Todos los sectores tienen responsabilidades para actuar en beneficio colectivo y dejar la tendencia a buscar una ganancia individual.

José Esteban Gabarda:

¿Qué ejemplos de solidaridad o acción colectiva destaca el informe como señales de esperanza?

Liliana Narvaez:

El reporte resalta el Protocolo de Montreal, el cual regula la producción de cerca de 100 sustancias que afectan la capa de ozono, como uno de los ejemplos positivos donde la acción colectiva logro conseguir algo en beneficio de todos. El acuerdo suele considerarse el tratado medioambiental internacional más exitoso de la historia ratificado por 197 países. Este ejemplo de cooperación mundial exitosa y solidaridad global por un objetivo común ha dado lugar a mejoras constantes, y se prevé que la capa de ozono se recupere por completo en 2066.

José Esteban Gabarda:

¿Cómo pueden los ciudadanos comunes contribuir a los cambios transformadores propuestos?

Liliana Narvaez:

Existen muchas maneras que van desde el cambio de mentalidad hasta la solidaridad transformada en acciones como las donaciones. Sin embargo, una idea simple que todos podemos empezar a ejercer, es la forma como entendemos nuestro vecindario y a quien llamamos vecinos. Si empezamos a pensar que nuestro vecindario va más allá de los limites políticos y geográficos y que nuestros vecinos son en realidad, todos los habitantes del planeta tierra, muy seguramente podemos empezar a cambiar la manera como vemos a los otros. Igualmente nos sentiremos más solidarios y con ganas de ayudar a nuestros vecinos, no importa que tan lejos estén.

José Esteban Gabarda:

¿Qué mensaje final le gustaría transmitir a los líderes mundiales que lean este informe?

Liliana Narvaez:

Nos gustaría recordar a todos los líderes que el cambio es posible. Así como te mencionaba en la pregunta anterior, el Protocolo de Montreal es un buen ejemplo de esfuerzos globales por el bien común. Cuando todos trabajamos juntos, el cambio verdadero puede tener lugar.

Reimaginar el futuro
De segundos a siglos

José Esteban Gabarda:

¿Por qué es tan difícil para los tomadores de decisiones pensar en el largo plazo, y cómo podemos cambiar esa mentalidad?

Liliana Narvaez:

Nuestro cerebro esta configurado para recibir recompensas inmediatas, de manera que es fácil preferir los atajos para llegar a las cosas buenas más rápido, sin embargo, esta mentalidad no nos ayuda a pensar en las consecuencias a largo plazo. Una manera de cambiar esto es crear mecanismos que nos ayuden a pensar como las decisiones de hoy pueden tener un impacto a largo plazo, como el caso del Comité por el futuro en Finlandia que actúa como instrumento del Parlamento finlandés y representa los intereses de las generaciones futuras.

José Esteban Gabarda:

¿Qué papel puede jugar la educación en cultivar una visión intergeneracional más consciente y resiliente?

Liliana Narvaez:

La educación nos ayuda a comprender la interconexión de nuestro complejo mundo, creando un aula global en la que construimos un sentido de pertenencia entre nosotros. La educación tiene el potencial de cambiar las cosmovisiones y los valores de las sociedades, así como de crear unidad y paz.

José Esteban Gabarda:

¿Cómo definiría el concepto de “puntos de inflexión del riesgo” que se menciona en el informe?

Liliana Narvaez:

En la edición de 2023 abordamos el tema de puntos de inflexión y están definidos como, “el momento en el que un sistema socioecológico determinado ya no es capaz de amortiguar los riesgos y desempeñar las funciones que se esperan de él, tras lo cual aumenta considerablemente el riesgo de que se produzcan efectos catastróficos en dichos sistemas”. Para ponerlo en un ejemplo concreto, imagina que estamos en un carro a toda velocidad y delante tenemos un abismo. Una opción es ignorar el riesgo y caer por el precipicio. Otra es cambiar la ruta, pero igual seguir en la misma dirección así no vayamos tan rápido. Y la otra, es detenernos completamente, y pensar que hacer para no caer por el abismo. Replantearnos como podemos realmente resolver el problema y no poner paños de agua tibia o ignorarlo como a veces lo hacemos.

José Esteban Gabarda:

¿Cuál de los cinco cambios transformadores considera más urgente y por qué?

Liliana Narvaez:

Los cambios presentados en el reporte están interconectados, de manera que, al trabajar en uno, los otros cuatro también se benefician y se avanza de alguna manera. Por ejemplo, cuando nos replanteamos la generación de desechos y se fomenta la economía circular, la naturaleza también se beneficia y empieza a ser más respetada, acercándonos a ella. De igual manera pensar en un mundo sin desechos implica pensar en nuestros vecinos alrededor del planeta y en las futuras generaciones que también se van a ver beneficiadas si cambiamos nuestra manera de pensar. Finalmente, las decisiones en torno a la circularidad tienen una repercusión en nuestro bienestar, al tener menos desechos, nuestros niveles de estrés se reducen y podemos sentirnos más felices con el mundo en el que vivimos.

Redefinir el valor
De riqueza económica a salud planetaria

José Esteban Gabarda:

¿Qué indicadores alternativos al PIB propone el informe para medir el bienestar y la sostenibilidad?

Liliana Narvaez:

El PIB no es una buena medida de bienestar humana, es una medida de un resultado económico. Necesitamos otros indicadores que vayan más allá del tema económico. Por ejemplo, el uso del índice de Felicidad Nacional Bruta (FNB) en Bután, que se puso en marcha en la década de 1970. Este índice recoge 33 indicadores sobre temas como el bienestar psicológico, la salud, la educación, el uso del tiempo, la diversidad cultural, la diversidad ecológica y el nivel de vida. El Gobierno de Bután ajusta sus políticas y la asignación de recursos en función de los resultados del cálculo. Por ejemplo, si el índice muestra un bajo nivel de bienestar psicológico, los responsables políticos dan prioridad a las iniciativas para abordar esta cuestión. Además, Bután tuvo bastante éxito en su respuesta a la pandemia de COVID-19, centrándose en la salud pública y el apoyo social por encima de los indicadores económicos, una estrategia guiada por el enfoque de la FNB.

José Esteban Gabarda:

¿Cómo pueden las políticas públicas incorporar el valor de los ecosistemas y la resiliencia social en sus decisiones económicas?

Liliana Narvaez:

Actualmente, los ecosistemas solo se valoran por su valor económico, lo cual es muy limitado. Es necesario valorarlos también por sus aspectos no económicos, por ejemplo, por sus servicios de recolección de carbono o como lugares de esparcimiento para nuestra salud mental. También sostienen especies que son importantes para el planeta y regulan los eventos climáticos por ejemplo atenuando las inundaciones o las sequias a las que nos enfrentamos. Por ende, las decisiones económicas solo deben ser una parte de la toma de decisiones, pero no la única a tener en cuenta. El bienestar que los ecosistemas nos brindan para sostener la vida como la conocemos y para encontrar paz y alegría es algo que va mas allá de lo económico.

José Esteban Gabarda:

¿Cómo puede la teoría del “Cambio Profundo” influir en las políticas globales y locales?

Liliana Narvaez:

Alentando a los responsables de las tomas de decisiones, a reflexionar más profundamente sobre los problemas y a analizar los sistemas existentes, facilitando una visión de un futuro más positivo para todos.

José Esteban Gabarda:

¿Qué impacto espera que tenga este informe en la lucha contra el cambio climático y otros riesgos globales?

Liliana Narvaez:

Esperamos que esto invite a la gente a observar cómo funcionan los sistemas actualmente, identificando lo que está mal y dejar de asumir que no se puede cambiar. Estos sistemas son creados por humanos, por lo tanto, los podemos modificar. El reporte busca mostrar una realidad posible y a nuestro alcance.

José Esteban Gabarda:

Por último, si le parece bien, me gustaría que me respondiera a una pregunta un tanto más personal:

¿Qué visión personal tiene usted sobre el mundo que podríamos construir si aplicáramos estos cinco cambios profundamente?

Liliana Narvaez:

Un mundo en el que podamos disfrutar de su belleza sin estar estresados o preocupados todo el tiempo. La vida no debería ser una lucha, todos deberíamos ser felices y estar sanos. Estos cinco cambios nos permitirían acercarnos a esa realidad.

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Doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad CEU. Director de Agencia de Desarrollo, líder en economía circular y pionero en acción climática, ha colaborado con diversas comisiones de Naciones Unidas.
Fundador y director de la Plataforma OSICO, impulsa un espacio innovador de reflexión y cooperación frente a los grandes desafíos contemporáneos.