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Le Courrier de l’UNESCO dedica su número de enero-marzo de 2026 a los saberes indígenas y su relación con la ciencia moderna. Leerlo es un ejercicio de humildad necesario. No porque la ciencia occidental no haya logrado cosas extraordinarias, sino porque ningún sistema de conocimiento, por sofisticado que sea, puede pretender tenerlo todo. Y los saberes indígenas —construidos durante milenios en diálogo directo con los ecosistemas, transmitidos oralmente, vivos y en permanente adaptación— nos recuerdan precisamente eso.
Lo que sabemos cuando dejamos de mirar solo hacia adelante
Hay comunidades que llevan generaciones observando los mismos ríos, los mismos bosques, los mismos cielos. No con instrumentos de medición, sino con la paciencia y la atención que solo da el tiempo largo. Ese conocimiento no es inferior al científico: es diferente, y en muchos casos complementario. Donde la ciencia ve datos, estas tradiciones ven relaciones. Donde los modelos ven variables, los saberes indígenas ven sistemas vivos.
Las tierras gestionadas por comunidades indígenas se encuentran entre las más biodiversas del planeta —el 80% de la biodiversidad terrestre restante, según el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad (IPBES, 2019)—. Eso no es una coincidencia. Es el resultado de una forma de entender la relación entre el ser humano y la naturaleza que no separa, que no extrae, que no acumula por acumular. Una forma de pensar que hoy llamaríamos circular, sistémica y sostenible, aunque ellos nunca necesitaron esos términos para practicarla.
«Donde la ciencia ve datos, estas tradiciones ven relaciones. Donde los modelos ven variables, los saberes indígenas ven sistemas vivos.»
Aprender juntos, desde la igualdad
La UNESCO lleva años construyendo puentes en esa dirección, a través del programa LINKS (Local and Indigenous Knowledge Systems) y de las Reservas de la Biosfera, espacios donde investigadores y comunidades locales trabajan codo a codo buscando soluciones adaptadas a cada territorio.
El derecho internacional acompaña esta dirección. El artículo 8(j) del Convenio sobre Diversidad Biológica obliga a los Estados a respetar y preservar los conocimientos de las comunidades indígenas. La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) reconoce su derecho a mantener y proteger su patrimonio cultural. No es solo un imperativo moral: es también una obligación jurídica que los Estados han asumido.
Desde OSICO nos sentimos parte de ese mismo impulso: el de quienes creen que el pensamiento circular, sistémico e inclusivo no es una metodología sino una actitud. La de quien sabe que todos tenemos algo que aportar, y que nadie está por encima de nadie. En esto, como en tantas cosas, quizás tengamos más que aprender de quienes nunca presumieron de saber demasiado.
Una invitación
Si algo nos enseña este número del Correo de la UNESCO es que el futuro del planeta no lo construirán solo los laboratorios ni las cumbres climáticas. Lo construirán también las comunidades que saben leer el viento, que conocen el ciclo del agua antes de que nadie lo midiera, que entienden la tierra como un ser vivo al que pertenecen, no como un recurso del que disponen.
Ese conocimiento es una brújula para un planeta a la deriva. Escucharlo —con respeto, con método y sin prisa— puede ser uno de los actos más inteligentes y más justos que hagamos como civilización. Y hacerlo bien significa también garantizar que las comunidades indígenas participen en igualdad de condiciones: como autoras de ese futuro, no solo como fuente de inspiración para otros.
Puedes leer más:
Artículo en Le Courrier de l’UNESCO en [courier.unesco.org]
Descargar el número completo en [UNESDOC] .
Doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad CEU. Director de Agencia de Desarrollo, líder en economía circular y pionero en acción climática, colabora con diversas comisiones de Naciones Unidas.
Fundador y director de la Plataforma OSICO, impulsa un espacio innovador de reflexión y cooperación frente a los grandes desafíos contemporáneos.