Introducción
Hablamos mucho de crecimiento, PIB y producción. Mucho menos de lo que se pierde por el camino.
El Circularity Gap Report 2026 lo cuantifica: cada año se esfuman 25,4 billones de euros en valor económico evitable.
Casi un tercio del PIB mundial.
Para entender la magnitud: es como perder más que el PIB conjunto de Estados Unidos y la Unión Europea... cada año.
No es un fallo puntual: es estructural. El valor se diluye en cinco grandes vías:
- Pérdidas energéticas: más de 8 billones de euros.
- Residuos al final de la vida útil: unos 10 billones.
- Deterioro prematuro de infraestructuras y maquinaria: más de 5 billones.
- Pérdidas en el procesamiento: cerca de 1 billón.
- Desperdicio de alimentos: más de 650.000 millones.
Son cifras que muestran que la economía lineal no solo crea valor: también lo erosiona.
Mirar la economía con más honestidad
El informe distingue entre valor funcional (la utilidad real de materiales y productos) y valor creado (impactos sociales y ambientales que no se reflejan en los precios).
Esta distinción es clave para entender dónde se pierde valor y por qué.
Explicación breve para que nadie se pierda:
- Valor funcional: es la utilidad que algo todavía podría ofrecer y que no aprovechamos.
Un edificio renovado antes de tiempo, un dispositivo que funciona pero se reemplaza, alimentos que no llegan a consumirse.
Es valor que ya existe, pero dejamos escapar.
- Valor creado: son los beneficios o daños sociales y ambientales que no aparecen en los precios.
Un bosque que regula el clima, un transporte público que mejora la vida diaria, o la contaminación que deteriora salud y territorio. Impactos reales que la economía no registra. La idea de fondo es sencilla: no se trata solo de producir más, sino de conservar mejor el valor que ya tenemos y de reconocer el que hoy permanece invisible.
Medir esta brecha no es un ejercicio técnico
Es una forma de ver dónde se escapa el valor y dónde se puede actuar para conservarlo.
Cerrar la brecha no es un coste: es una oportunidad económica y social.
Un reto compartido
El informe es claro: ninguna parte del sistema puede resolver esto sola. Empresas, finanzas y políticas públicas tienen responsabilidades distintas, pero complementarias.
La circularidad no va solo de reciclar: va de usar mejor lo que ya existe, durante más tiempo y con más sentido. Como dice el profesor Walter R. Stahel:
«En la economía circular, el proceso o elemento menos trascendente es el del reciclaje, es mucho mejor la reutilización para reducir el consumo de elementos no circulares».
Reflexión final: gobernar con evidencia también es gobernar bien
Informes como este no vienen a imponer soluciones. Vienen a ofrecer una base sólida para pensar mejor y decidir mejor. Quien gobierna tiene legitimidad para orientar las políticas públicas. Eso forma parte del sistema democrático. Pero en un siglo XXI lleno de desafíos, esa legitimidad se refuerza cuando se acompaña de algo esencial: escuchar a los datos, a la ciencia y al sentido común.
No se trata de exigir perfección ni de buscar culpables. Se trata de reconocer que, cuando la evidencia está disponible, ignorarla tiene un coste.
Y que las decisiones públicas ganan calidad cuando se apoyan en conocimiento riguroso y no en inercias o debates superficiales.
Es decidir en la buena dirección, con la evidencia delante y la voluntad de mirar más lejos. La economía del siglo XXI no se medirá solo por lo que produce, sino por lo que es capaz de preservar.
Enlace de descarga de Circularity Gap Report 2026
Posts relacionados
- Entrevista con Walter Stahel – The Performance Economy
- Entrevista con Gunter Pauli – La Economía Azul
- Entrevista con Anna Tari – CEO Circular Economy Club
- Entrevista con Tim Janßen – Cradle to Cradle
- Entrevista con Stanislav Shmelev – Environment Europe
- Entrevista con Jordi Pascual – Circle Economy Amsterdam
- Entrevista con Duco de Mol van Otterloo – Project Lead Circular Jobs Initiative
- Gobernanza, Innovación Social y Tecnología – el libro
Doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad CEU. Director de Agencia de Desarrollo, líder en economía circular y pionero en acción climática, colabora con diversas comisiones de Naciones Unidas.
Fundador y director de la Plataforma OSICO, impulsa un espacio innovador de reflexión y cooperación frente a los grandes desafíos contemporáneos.