Introducción

La inteligencia artificial avanza a un ritmo que transforma decisiones, procesos y modelos de futuro en administraciones públicas, empresas, universidades y ciudades.

Su impacto es profundo, pero también difícil de interpretar.

La IA nos ofrece capacidades extraordinarias y, al mismo tiempo, nos obliga a preguntarnos cómo funciona realmente, qué límites tiene y qué principios deberían guiar su desarrollo.

En este esfuerzo por democratizar el conocimiento y hacer comprensible una tecnología disruptiva, el Observatorio de IA Abierta de OSICO incorpora voces que aportan claridad.

Una de ellas es la reflexión publicada en Nature por Abeba Birhane, basada en el trabajo del científico cognitivo Anthony Chemero.

Una voz externa, rigurosa y clara, que OSICO identifica y comparte porque ayuda a entender mejor un debate recurrente: la relación entre IA y conciencia.

Referencia oficial: Nature (2026)

 

Por qué esta voz importa en la Sección IA

La Sección IA del Observatorio reúne entrevistas, análisis y estudios que explican cómo se diseña, regula y despliega la IA en entornos reales.

Su propósito es claro: acercar conocimiento experto a cualquier persona, sin barreras de idioma, sin tecnicismos innecesarios y sin mitologías alrededor de la tecnología.

La reflexión de Chemero encaja aquí porque:

 

  • ayuda a comprender mejor cómo funciona la IA,
  • evita confusiones comunes sobre capacidades que no tiene,
  • y ofrece un marco conceptual que permite situar la IA en su lugar, sin exageraciones.

 

Qué aporta esta voz: claridad conceptual para interpretar la IA

Chemero plantea que la pregunta sobre si la IA “podrá ser consciente” parte de una premisa incompleta: todavía no entendemos plenamente la conciencia humana.

Su propuesta es sencilla y profunda:

La mente humana es encarnada, situada y social.

Esto significa que la conciencia surge de la interacción entre:

 

  • un cuerpo vivo,
  • un entorno físico,
  • y una red de relaciones humanas.

 

La IA actual —incluidos los modelos de lenguaje— no comparte esas condiciones.

Por eso, Chemero afirma:

«El cerebro humano no es una computadora».

Este enfoque encarnado y relacional refuerza la necesidad de marcos éticos que consideren no solo la tecnología, sino su impacto social y humano, especialmente en políticas públicas y sistemas de decisión.

 

Cómo complementa el Estudio de Caso OSICO en la AI for Good 2026

El Estudio de Caso 18 —OSICO Open AI Observatory: Ethics in Service of AI Governance— presentado por OSICO en la AI for Good Global Summit 2026, aborda cómo democratizar el acceso a conocimiento ético sobre IA mediante herramientas abiertas, entrevistas y análisis.

La aportación de Chemero complementa este caso porque:

 

  • ayuda a interpretar la IA sin atribuirle rasgos humanos,
  • refuerza la necesidad de gobernanza con ética,
  • permite explicar por qué la IA modela comportamientos sin tener conciencia,
  • y contribuye a construir un marco razonable para entender una tecnología con múltiples aristas y oportunidades.

 

Poner la IA en su sitio: gobernanza con ética

Comprender cómo funciona la IA —y cómo no funciona— es esencial para orientarla hacia el bien común.

La reflexión de Chemero ayuda a:

 

  • distinguir capacidades reales de expectativas irreales,
  • interpretar la IA sin mitologías,
  • y reforzar la importancia de marcos éticos y de gobernanza que guíen su desarrollo.

 

La IA no es consciente, pero sí transforma nuestra forma de pensar y decidir.

Y esa influencia exige políticas públicas basadas en evidencia, inclusión digital y conocimiento accesible.

 

Una voz más en un ecosistema plural

El Observatorio de IA Abierta seguirá incorporando voces diversas —científicas, técnicas, políticas, económicas y sociales— que ayuden a comprender una tecnología que nos cuesta, nos atrapa y nos modela.

Porque democratizar el conocimiento es el primer paso para gobernar la IA con ética.

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Doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad CEU. Director de Agencia de Desarrollo, líder en economía circular y pionero en acción climática, colabora con diversas comisiones de Naciones Unidas.
Fundador y director de la Plataforma OSICO, impulsa un espacio innovador de reflexión y cooperación frente a los grandes desafíos contemporáneos.